martes, 24 de abril de 2012

El Buen Pastor nos conoce, nos quiere y nos cuida


Jn 10,11-18
La imagen del buen pastor perfila una manera de vivir y de entregarse sin límites, hasta el extremo, al máximo por las ovejas. Nosotros, pertenecientes al rebaño del Buen Pastor, le necesitamos continuamente en nuestra vida, porque las amenazas nos rodean de diversas maneras, como los estragos que nos hacen sufrir desde fuera o los miedos que nos atacan por dentro. Nuestras preocupaciones, enfermedades y heridas necesitan no de lobos que nos aterren sino de ese Pastor que entrega su vida como expresión del amor incondicional que nos tiene. Más que al lobo o a los lobos, hemos de temer la ausencias de amor e indiferencias que nos acechan. ¡Cuántos viven la frialdad, el vacío y el desprecio de no sentirse amados y verse sin acceso al redil de este amor tan necesario! Solo quien se siente amado por un amor tan desinteresado aprende a amar a fondo perdido en el nuevo rebaño del Resucitado.
En estos días queremos dar gracias a Dios por tantos niños y niñas que van a hacer su primera comunión en este tiempo pascual. Damos gracias por sus padres y catequistas, por las parroquias y colegios en los que son acogidos para profundizar en su amistad con Jesús. Que Jesús Buen Pastor sea siempre su alimento, su fortaleza y el gran Amor de sus vidas.
Oración:
Gracias, Señor, porque Tú nos proteges de nuestros miedos, amenazas y heridas. El bálsamo de tu amor ahuyenta los temores y nos hace crecer en una entrega confiada.

Dibujo: Patxi V. Fano

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