
La pesca es abundante cuando nos dejamos “atrapar” por la
red de Jesús. Atrapados en su red, somos capaces de atraer a otros hacia Jesús
y su propuesta de vida bienaventuradas.
Para pescar lo mejor “ser pescados” por Jesús. Luego,
comenzaremos una vida nueva, diferente, con otros criterios que se aproximan
más a nuestra auténtica vocación.
En este fin de semana de Manos Unidas dejémonos “pescar” por
la solidaridad y el Amor que brotan continuamente del Evangelio. “Enredados” en
nuestras cosas estamos llamados a preocuparnos, sentir con los otros, los otros
que están más lejos y sufren hambre y no conocen al Señor Jesús.
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